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Direcciones de interés Indicación Geográfica Protegida TURRONES, PANADERÍA, DULCES y MIEL de España

Descripción | Vínculos | Reglamento | Empresas | Municipios | Localización
Vínculos del producto de la denominación I. G. P.:

 

La zona de elaboración y envasado de los productos amparados por la Indicación Geográfica Protegida Turrón de Alicante o Torró d'Alacant, corresponde al término municipal de Jijona/Xixona de la comarca valenciana de l´Alacantí, provincia de Alicante.

La zona de producción del Turrón de Alicante/Torród'Alacant.-


Logo de Turrón de JijonaLa zona de Jijona se encuentra en el arco central de la provincia de Alicante en el denominado dominio Sub-bético de una gran complejidad geológica. Esta configuración orográfica delimita las hoyas conocidas en la región como “foias”, entre las que se encuentra la de Jijona, lo que da lugar a espectaculares vistas de valles y barrancos en vertical, así como del mar Mediterráneo, debido a su cercanía; sin embargo, otras partes de su término municipal, las más próximas a la costa, sufren de una desertización preocupante.


El término municipal de Jijona, tiene una extensión de 161’29 Km2, el quinto en extensión de la provincia de Alicante. Las tierras de cultivo representan el 32,4% del total, de las que 4.816 hectáreas están dedicadas al secano y las 493 hectáreas restantes al regadío. El terreno forestal ocupa unas 9.916 hectáreas.

La vegetación ha conservado importantes restos del bosque autóctono mediterráneo, principalmente en toda la franja norte del término municipal, poblado mayoritariamente de inmensos bosques de pinos y carrascas que suponen el 85% de los bosques de sus altas montañas de más de 1000 m, así como ejemplares de encinas, tejos y otras especies caducifolias.

El clima de esta zona es mediterráneo seco, con baja humedad. Se caracteriza por tener un invierno frío (7,5ºC de media en enero y frecuentes heladas hasta la llegada de la primavera), en los que ocasionalmente se presentan precipitaciones en forma de nieve, lo cual influye en la vegetación, floración y maduración de frutas, vegetales, plantas aromáticas y almendros condicionando con ello la campaña turronera. Los veranos son cálidos registrándose una temperatura media de 23,5ºC con máximos en agosto. La pluviometría es variable, alcanzando entre los 350 y 850 mm durante el otoño o la primavera.

Toda esta región es tierra de almendros y colmenas de abejas, debido a la vegetación existente (romero, tomillo, espliego, etc.), requisitos indispensables que aprovecharon los jijonencos primero para elaborar turrón a partir de ellas y luego para comercializarlo.

Historia del Turrón de Alicante.-


En Jijona se han fabricado turrones desde hace ya siglos, sin embargo no se puede atribuir la invención de los mismos a los jijonencos, y es que fueron los árabes o judíos los que a través de sus costumbres culinarias (en tal sentido, introdujeron una pasta que denominaban “Halva”o”Al.lajú”, en la villa de Sexona - actual Jijona- por el uso de la miel y de los frutos secos en sus recetas, los que inculcaron en la gente de esta zona su utilización; a partir de ahí la adecuación de la fórmula original a nuestro terruño (clima, materias primas, gente, utensilios, etc.) dio como resultado el legado que nos ha llegado vinculado al turrón, estando reconocido que “Jijona es la cuna del turrón”.

Oleo: turronero de Jijona haciendo turrónHistóricamente los jijonencos usaron lo que su tierra les brindaba: campos cubiertos de almendros y panales de miel de las colmenas ubicadas en las montañas colindantes a sus hogares donde abundaba el romero, el espliego y el tomillo. Así, el término municipal de Jijona, y su proximidad al puerto marítimo de la capital de la provincia, Alicante, no es sino la raíz profunda de una cultura vinculada al turrón de un pueblo, Jijona, que ha sabido adaptar, desarrollar y evolucionar la receta original del turrón, a través de la figura de los maestros turroneros y una vez elaborado, tener el afán y el carisma emprendedor de su gente para salir a los caminos a venderlo, reputarlo, diferenciarlo y defenderlo allá donde iban, vinculando su elaboración a su origen.


El término que designa el producto es un nombre geográfico, que debe su prestigio y reputación al municipio de Jijona situado en la comarca de l´Alacantí, provincia de Alicante (España), cuya historia de elaboración se remonta cinco siglos atrás, según cronistas oficiales de la época, quienes lo dieron a conocer, primero como turrón de almendras, más tarde como turrón blanco de almendras y ya a finales del S. XV fuera conocido con el nombre, Turrón de Alicante con el que actualmente se conoce, distinguiéndose esta variedad de turrón de los de otras zonas por su color blanco y por el tostado de la almendra, lo cual diferenciaba y caracterizaba el turrón de esta zona geográfica frente al denominado “turrón negro (nuestro turrón de alegría)” o “ametllat”, que también se elaboraba en otras zonas de la península ibérica en aquella época.

Así pues, el nombre de la capital de la provincia, Alicante, dio nombre a esta variedad de turrón de textura dura en reconocimiento al aporte comercial que representó para el turrón la utilización de su puerto marítimo como plataforma de expedición para difundir, enviar y viajar esta gente con el turrón a todo el mundo, reputando el mismo y otorgándole reconocimiento internacional.

En tal sentido, el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española recoge como significado de Turrón de Alicante al “Turrón duro procedente de Jijona, ciudad de la provincia de Alicante, en España”, coincidiendo con su expansión comercial e identificación en el extranjero como sinónimo de calidad.

Es por tanto manifiesto que, el término “Turrón de Alicante” cubre un doble significado que se corresponde con:

- En primer lugar por el término municipal de Jijona de la comarca de l´Alcantí de la provincia de Alicante que ha reputado y prestigiado a lo largo de 500 años la elaboración de turrones y otras especialidades navideñas.

- En segundo lugar, por una variedad de turrón elaborada en dicha zona, y que se identifica como “Turrón de Alicante, en sus distintas variedades”, y que responde a una variedad de turrón de almendras tostadas en textura dura y cuya masa está blanqueada.

Miel de abejaEl producto tuvo una repercusión tal que fue protagonista de la época. Muchos literatos, científicos y dramaturgos lo remarcaron en sus obras por la repercusión social conseguida entre la población y sobre todo en la realeza. Era alimento de moda durante el Siglo de Oro de nuestras letras, y toda la gente quería ese turrón elaborado en Jijona y algunas zonas de Alicante. Así en 1531, el cocinero Mayor del rey Felipe II (1526-1598), escritor y gastrónomo, fue quien introdujo los turrones en la Corte Real y, posteriormente, en el libro “Conduchos de Navidad”, aparece relatada una visita ficticia de tres príncipes japoneses a Jijona de esta manera: “En las casas de Xixona huele a vaho caliente de miel”, y es que en todas ellas se fabricaba el turrón; y “son famosos el turrón de Xixona, que es un compuesto de almendras y miel, bien molido y mezclado y con su punto de cocimiento. El de Alicante se hace también en Xixona, y la almendra no está molida sino partida".

Pero antes, ya era conocido el turrón, según consta en los archivos del Consejo General de la Ciudad de Valencia, donde existe un documento, que data del año 1484, en el que se ordena a Jaume Doménech, el importe de quince libras de “torrons d´alegria” y de otras quince libras de “torrons blancs”.

Podríamos aún remontarnos a un poema satírico de Jaume Roig, titulado “Lo Spill”, escrito allá por el 1460, en el que habla de “codonys, torrons e llepolies”, y a los villancicos de la primera mitad del S. XV, posiblemente anteriores, donde de una u otra forma se mencionan los turrones, y no sería difícil encontrar por un investigador perseverante que el turrón se elaborara ya en los tiempos de dominación musulmana, puesto que aún al día de hoy, muchos dulces de origen musulmán y judío se elaboran y consumen en la región levantina. Igualmente, Lope de Vega ( 1562-1635) en su novela “Los Lacayos”, al igual que Tirso de Molina (1579-1648) en “El Burlador de Sevilla” hacen referencia al Turrón de Alicante, que no es otro que el que se fabricaba en Jijona.

A diferencia del turrón de épocas anteriores que sólo incorporaba miel en su composición, el turrón que se elaboraba en Jijona en el siglo XVII ya contenía azúcar y clara de huevo, como características diferenciadoras del turrón de textura dura elaborado en esta ciudad, el cual estaba blanqueado y era más crujiente que los de textura dura de otras regiones o localidades, los cuales no incorporaban la clara y no incorporaban la almendra repelada y tostada. Jijona supo transformar la elaboración artesanal y familiar en un proceso industrial, sin prescindir de ambos factores, y puede reclamar, por tanto, la paternidad del genéricamente conocido como turrón de almendra de textura dura o Turrón de Alicante.

Entre los siglos XVIII y principio del siglo XX, muchas familias jijonencas se fueron a vender turrón por toda España, con las dificultades propias de la época, llegando con sus carritos cargados de turrones elaborados en su pueblo (entre ellos el turrón de Alicante) para venderlos, y regresar así a Jijona con el sustento ganado. Fruto de ello, es en esta época cuando se amplían las redes de comercialización y comienza a exportarse a países hispanoamericanos y en el Norte de África.

Conforme el negocio iba prosperando, era bastante típico que montaran sus tiendas en los portales de las casas céntricas de las ciudades, como en las Ramblas de Barcelona, compitiendo con los turroneros de Agramunt que también querían vender su turrón. Hoy en día los turrones de las dos localidades Agramunt en Lleida y Jijona en Alicante, tienen la denominación Indicación Geográfica Protegida.

La estacionalidad de la producción del turrón, concentrada en los meses anteriores a la Navidad, hizo que una gran cantidad de jijonencos se dedicara a la elaboración artesanal del helado por toda la geografía española, pues ya no había plantaciones que cultivar. A partir de este momento nos encontramos con una economía jijonenca basada en una dualidad entre la producción y comercialización de helados en verano y la de turrón en invierno, complementada por la agricultura de secano, en la cual destacaba el cultivo del almendro, cuyo fruto, la almendra, era como oro para el turrón. En los siglos XIX y XX, era natural que durante gran parte del año muchos jijonencos se encontrasen repartidos por toda España o incluso Cuba y otras partes de Iberoamérica vendiendo sus helados y turrones. Es así como a comienzos del s. XX y sobre todo, desde la década de los 40, con la industrialización de su producción, pasa a sustituir, junto con el helado, a la agricultura como motor de la economía de la región.

 




 

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