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Por José Antonio Merayo Fernández
Agricultor y Productor de Alimentos, en la Comarca de El Bierzo (León) España.
Voy a tratar de hacer un poco de historia sobre
cómo producir en agricultura. Hasta mediados
del siglo pasado la producción en agricultura
se hacía de una forma natural, es decir se
utilizaban productos y técnicas que prácticamente
no habían evolucionado desde los romanos
que fueron los que revolucionaron la agricultura.
La
verdadera evolución vino a mediados del siglo
XX, cuando las ciencias se desarrollaron de una
forma rápida. Esto favoreció la demanda
de productos agrícolas para alimentar a una
población cada vez más numerosa (el
mundo ha experimento un crecimiento demográfico
espectacular). Las técnicas que se usaban
en agricultura no eran capaces de satisfacer la
demanda de alimentos que pedía la población,
las cosechas se perdían por culpa de las
plagas. Estas plagas y enfermedades no surgieron
de repente, sino que siempre existieron pero al
masificar la producción (al pasar de una
producción extensiva a una intensiva) las
plagas y enfermedades se dispersaron porque sus
enemigos naturales no fueron capaces de seguir controlándolas,
aunque el hombre ha tenido la culpa muchas veces
de que las plagas se propagasen por todo el planeta.
Un ejemplo es la humilde patata y el escarabajo.
Al
decir enemigos naturales quiero decir que toda plaga
tiene depredadores o controladores naturales que
los mantienen dentro de unos límites donde
los daños que producen son aceptables económicamente.
También hay que aclarar que plaga es algo
ocasionado por insectos, ácaros, etc., es
decir por representantes del reino animal, sin embargo
la enfermedad es un trastorno ocasionado por hongos,
virus, bacterias, etc que pertenece a distintos
reinos.
Aproximadamente
a mediados del siglo XX la química, al igual
que otras ciencias, evolucionó muy rápidamente
y se consiguieron productos de síntesis (conseguidos
en laboratorio), esto en un principio se pensó
que sería la "panacea" puesto
que controlaba todas estas plagas y enfermedades,
pero ocurrió que no sólo mató
lo malo, sino que también mató lo
bueno, es decir los enemigos naturales de las plagas
y de las enfermedades (los amigos de los agricultores).
Surgieron resistencias a estos productos y cada
vez los productos eran más fuertes, hasta
que al final por muy fuertes que fuesen los productos
ya no causaban el efecto deseado. No solamente fue
esto sino que lo mismo que se utilizaban productos
novedosos para combatir las plagas también
se empezaron a utilizar masivamente abonos químicos
consiguiendo la contaminación de acuíferos
con nitrógeno y bloquear los suelos con los
demás elementos.
Se
utilizaban masivamente herbicidas residuales que
trajo como consecuencia la desaparición de
la fauna y flora del terreno llegando a la esterilización
del mismo. Se usaron herramientas agrícolas
(aperos) cada vez más grandes y con
más frecuencia llegando así a una
erosión alarmante. Como consecuencia de todo
esto los alimentos llegaron a tener unos residuos
de todos estos productos tan altos que eran inaceptables
para la vida de cualquier individuo.
Al
llegar a este punto a la agricultura no le queda
más remedio que volver la vista hacia atrás
y preguntarse qué es lo que estaba fallando.
Entonces se pusieron en práctica dos formas
de producir alimentos que no fuese la técnica
convencional de la que hemos hablado. Una es la producción ecológica que es
la que se venía haciendo desde siempre hasta
la mitad del siglo pasado, pero que de una forma
rentable sólo se puede hacer en ciertos cultivos
y que con los conocimientos actuales no puede satisfacer
las necesidades de alimentos de la población.
La
otra es la de la producción integrada que es un término medio entre la producción
ecológica y la producción convencional.
En esta producción se pueden utilizar todos
los productos naturales y los de síntesis
más respetuosos posible con la naturaleza.
Las materias activas, o lo que es lo mismo, las
materias con que están hechos los productos,
solamente se pueden usar las más suaves y
las que actúan sobre la plaga o enfermedad
que se desea controlar. Está prohibido usar
los productos "mata todo". Se utilizan
los umbrales de tratamiento, esto es: que a partir
de un cierto nivel de plaga o de enfermedad se puede
actuar con productos autorizados; este umbral de
tratamiento se fija como el nivel a partir del cual
el coste del tratamiento es menor que el daño
que ocasiona la plaga o enfermedad. En producción
integrada los abonados no pueden pasar de ciertas
unidades fertilizantes por hectárea que se
fijan por cada elemento y para cada cultivo. Los
herbicidas tienen que ser de contacto* y
no residuales*. El mantenimiento del suelo
tiene que ser "el no laboreo" para
evitar la erosión. Las plantas tienen que
estar lo más adaptadas posible a la zona
donde se cultivan porque requieren menos cuidado.
La recolección tiene que ser cuidadosa y
la conservación post-cosecha ha de ser hecha
con técnicas de frío que controlan
los gases que desprenden los frutos sin utilizar
productos químicos.
Lo
que me queda por decir es que los consumidores tenemos
que ser menos exigentes en el aspecto de los alimentos
ya que con estas técnicas no se consigue
la perfección visual que se obtiene con la
producción convencional.
*Residual.- Herbicida que queda en
la tierra y actúa en el tiempo.
*Contacto.-
Herbicida que actúa solamente sobre la planta
a la cual hemos dado dicho herbicida.
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