El Parque Natural de Grazalema está situado
al norte de la provincia de Cádiz y Málaga.
Fue declarado Reserva de la Biosfera, por la
UNESCO, y la Junta de Andalucía lo tiene
declarado Parque Natural (1989) y Zona de
especial protección para las aves (1979).
La
abundancia de caliza en las rocas, unida a las altas
precipitaciones (las más abundantes de toda la Península
Ibérica), permite la existencia de fenómenos de
modelado cárstico, tanto en la superficie como en
subterráneos. Como ejemplos nombraremos los cañones
de Bocaleones y la Garganta Verde o el
sistema Hundidero-Gato, con multitud de cuevas,
simas e intrincadas redes de circulación de aguas.
Junto
a los bosques de pinsapos, el abeto mediterráneo
es capaz de soportar severas sequías estivales. Dentro
del Parque encontramos otras especies como alcornoques,
encinas, algarrobos, acebuches, madroños, espinos,
arces, la sabina, enebros, fresnos y el laurel.
La
fauna está representada por el corzo, el ciervo,
y la cabra montés que en los últimos años ha
colonizado todas las cumbres; de los depredadores
destacamos el zorro, la jineta, la nutria y
el meloncillo. En el complejo de Hundidero-Gato
se encuentra uno de los puntos de mayor concentración
de murciélagos de Europa y en la Garganta
Verde se encuentra la colonia de buitres leonados
más importante de Europa. También sobrevuelan
el Parque alimoches, águilas reales, halcones
peregrinos, vencejos, milanos negros y búhos.
Grazalema también es muy rico en restos arqueológicos, ya que
por aquí vivieron los romanos, visigodos y árabes.
Pero las huellas más antiguas las encontramos en las
pinturas rupestres de la Cueva de la Pileta.
En
el Parque y en los alrededores encontramos
numerosos pueblos blancos. La áspera caliza de sus
rocas se transforma en cálida cal que sirve para embellecer
las casas de esta zona del sur de España.