Esta sopa es más antigua que Castilla. Es muy fácil
de hacer y muy nutritiva. Perfecta para días los días
fríos.
Primeramente
se ponen en una olla 3 litros de agua a cocer durante una hora
con las dos puntas de jamón. Salamos. Cortamos el pan
en rebanadas pequeñas y en una sartén las freímos
con un poco de aceite. Las colocamos en una cazuela de barro
o en una olla baja y ancha.
En
la misma sartén ponemos un poco de aceite y doramos los
ajos cortados en láminas finas y el jamón cortado
en trocitos pequeños. Cuidado de no freír mucho
el jamón ya que puede quedar muy duro y salado. Retiramos
la sartén del fuego. Cuando se haya enfriado el aceite
un poco añadimos el pimentón y removemos. Tener
cuidado que no se queme el pimentón.
Cuando
lleve una hora la olla cociendo y el agua haya cogido el sabor
de las puntas de jamón añadimos el agua a las
rebanadas de pan y a continuación echamos el contenido
de la sartén. Lo ponemos al fuego y cascamos los huevos
por la superficie. Lo tenemos cociendo durante 8 minutos y servimos
en la mesa. Es un plato que se tiene que servir muy caliente.
Un
vino de la Denominación
de Origen TORO o un rosado de la Denominación de Origen Cigales,
son perfectos acompañantes para unas sopas de ajo castellanas.
