Dejar el bacalao en remojo en agua fría unas 12 horas cambiándole el agua 4 veces.
Escurrir bien, limpiar los trozos de espinas y piel y poner en una cazuela con agua fría a cocer. Cuando rompe el hervor, se retira la cazuela del fuego y se desmiga el bacalao.
En una sartén con un poco de aceite poner las cebollas –picadas en tiras no muy grandes- a fuego muy suave hasta que esté transparente y ligeramente dorada.
Aparte se fríen los tomates –quitamos las semillas- en una sartén con un poco de aceite de oliva virgen extra hasta que estén casi deshechos. Cuando estén en su punto se pasan por un pasapurés y se reservan.
En una cazuela de barro –si no se tiene, en una cazuela normal- se pone una capa de salsa de tomate y encima una capa de bacalao, se cubre con otra capa de salsa de tomate, un poco de cebolla, unas tiras de pimiento asado del Bierzo y se vuelve a poner bacalao. Tapar y dejar cocer a fuego suave unos 10 minutos, moviendo la cazuela cada poco tiempo para evitar que se pegue el guiso. Servir inmediatamente, en la misma cazuela, para que el bacalao resulte jugoso.
Acompañar este plato con un buen baso de vino tinto de la D.O.C. Rioja.