Los
racimos se embolsan individualmente y permanecen (mínimo
70 días) en el interior de la bolsa protectora hasta el
momento de su envasado.
Se
embolsan poco antes de llegar el envero o al principio de la maduración.
La bolsa protectora es de papel de celulosa virgen, satinada,
abierta por sus dos extremos, se sujeta al racimo por su parte
superior.
La
bolsa protege al racimo de las inclemencias metereológicas,
de los productos fitosanitarios y tamiza el efecto de los rayos
del sol. El resultado es una uva de características gastronómicas
excelentes: una piel más fina y suave, una coloración
uniforme, un sabor delicioso y el retraso en la maduración
que permite su degustación en pleno invierno. Además,
contiene Resveratrol, una sustancia que, contribuye a la
prevención del desarrollo de tumores cancerígenos
y de las enfermedades cardiovasculares.