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Cultivo de la Chirimoya




El cultivo del CHIRIMOYO comienza como cualquier frutal, partiendo de una planta injertada. Para ello se necesitan semillas que se recogen de frutos caídos en el suelo y que son sembrados en una era de cultivo o semillero.


Antes de la plantación de los chirimoyos se suele preparar el terreno añadiéndole estiércol para favorecer la penetración de las raíces del plantón.


La poda del chirimoyo

Durante los 5 primeros años se realiza la poda de formación. La planta injertada entra en producción al 5º año. Los chirimoyos pueden durar hasta los 80 años. Pero se necesita realizar todos los años podas de aclareo para rejuvenecer el árbol y que dé mejores frutos. Con la poda quitamos las ramas viejas y dejamos libre de ramas el interior del árbol para que los rayos del sol penetren y los frutos tengan calidad y colorido.


La polinización del chirimoyo.

El verdadero problema es la polinización de las flores de los chirimoyos. Esta dificultad limita la propagación de las plantaciones en el resto del mundo. En el chirimoyo el gineceo madura antes que el androceo. Aunque existen varias floraciones sucesivas, el problema sigue siendo grave, ya que los insectos casi no tratan las flores del chirimoyo.


La primera floración se suele perder, es la floración de junio la que importa. Esta dificultad de polinización hace que las cosechas sean desiguales de un año a otro. Y lo mismo le pasa a los frutos, que por el problema de la polinización en el mismo árbol tienen diferentes tamaños.


Plagas y enfermedades del chirimoyo

El chirimoyo es muy resistente a las plagas. Sólo existe una “cochinilla”, herencia de cuando en la zona de Jete se cultivaban naranjos. Pero no se desarrolla mucho, los técnicos suponen que las “cochinillas” son controladas de forma natural por algún parásito.

 

La principal plaga del chirimoyo es la “mosca de la fruta” (Ceratitis Capitata) y en menor medida los "cócidos" (Cocus hesperidium y Pseudococus citri) que se controlan fácilmente con insecticidas fosforados.


Respecto de las enfermedades existen dos: la “podredumbre del cuello” y la “podredumbre radicular”. El hongo de la primera penetra por las heridas de las raíces, se recomienda no laborar para no dañarlas. Y la “podredumbre radicular” se da en árboles viejos y en terrenos mal drenados. Es difícil tratar esta enfermedad; se suele descubrir las raíces enfermas, rascarlas y volverlas a enterrar. O la lucha biológica empleando Trichoderma viride.


Laboreo y abonado de los chirimoyos

A principios de la primavera se le da una labor de arado al campo de chirimoyos. Cuando el cultivo se encuentra en ladera apenas se mueve la tierra.


La fertilización del suelo radica en la aportación de tres elementos minerales distribuidos en tres fases:

La primera es a comienzos de la primavera (febrero-marzo) con N,P,K en función de la edad del chirimoyo, el análisis del suelo y la posible cosecha.

 

El segundo abonado se realiza en los meses de mayo-junio con N y K (nitrato amoniacal y sulfato de potasa).


El tercer abonado es en agosto-septiembre y se utiliza nitrato amónico, en función de la cosecha cuajada.

Riego de los chirimoyos

Depende si la plantación está en ladera o en vega, es decir riego localizado (microaspersores) y riego a manta cada 12 días.


Recolección de las chirimoyas

La recolección de las chirimoyas se realiza de forma manual. Para los frutos que se encuentran en ramas muy altas se utiliza una cazoleta o pértiga (también llamada brevera) instalada en un palo de 2 o 4 metros que con la ayuda de una cuerda que lleva consigo hace un efecto de pinza introduciendo el fruto en su interior y realizando un leve tirón este se desprende de la rama.

 

 

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