Municipio
de la provincia de Jaén. Lo atraviesa
la depresión del Jandulilla, con una
orografía que delimita inviernos menos rigurosos
que en otros pueblos al estar protegido al norte por
la Sierra de la Cruz y por el Cerro del
Lucero.
Gran
parte del término municipal está incluido
en el Parque Natural de Sierra Mágina,
con una gran riqueza de flora y fauna. El arroyo del
Gargantón es uno de los lugares más
interesantes, donde aparecen importantes áreas
de espino blanco o majoletos y cornetales. Desde allí
se pueden observar las zonas más elevadas de Mágina, con las pedregosas rastras,
que desciende hacia el valle uniéndose a los
piornales y pastizales, los cuales dejan paso a los
pinos autóctonos y de repoblación. Las
paredes rocosas junto al Gargantón sirven de
refugio a una gran cantidad de aves, como el vencejo
real, la collalba negra, chova piquirroja, cernícalos
El Ayuntamiento se encuentra en la
localidad de Bélmez de la Moraleda (2.000
habitantes). El Castillo fue conquistado a
los musulmanes por primera vez entre 1243 y 1246,
pero no lo fue definitivamente hasta 1448, pasando
a incorporarse al señorío de Jódar años más tarde.
A
partir de 1501 las tierras de Bélmez
pertenecieron a la ciudad de Granada en pago
de ciertas deudas que los Reyes tenían
con ella, reservando la alcaidía del castillo
al señor de Jódar. La fundación
como villa data de 1524, cuando se cedieron tierras
en arrendamiento a algunos labradores del lugar, también
conocido entonces como cortijo de la Fuente de
la Moraleda. Perteneció a la jurisdicción
de Granada hasta que, a raíz de la provincialización
de Javier de Burgos de 1833, fue incluida en la nueva
provincia de Jaén.
Los
rostros (las famosas "caras de Bélmez")
que aparecen en el suelo de la casa nº 5 de la
calle Rodríguez Acosta, constituyen desde 1971
una de las referencias mágicas de la comarca.
El origen del hecho aún está por descubrir,
pese a los numerosos estudios científicos realizados.
Fiestas
y Gastronomía
Si
hay una tradición que identifique a la comarca
de Sierra Mágina es la Fiesta de
Moros y Cristianos, que también se celebra
en los pueblos de Campillo de Arenas y Carchelejo.
En
Bélmez de la Moraleda se desarrolla
en dos espacios y tiempos diferentes. El primer domingo
de Mayo, en la Aldea de Bélmez, situada
a 3 kilómetros de la actual villa y al pie
de los restos de su castillo que fue el núcleo
originario de la población actual, tiene lugar
la escenificación de las Relaciones.
Coincidiendo
con las Fiestas Patronales en honor del Señor
de la Vida, del 19 al 21 de agosto, se desarrolla
la representación de moros y cristianos, una
continuación de las Relaciones, por
lo que ambas se complementan formando una pieza dramática
de gran valor cultural e histórico.
Los
platos típicos de Bélmez son
de lo más variado. Destacan el choto al
ajillo pastor, las chuletas en sus variantes
de cordero y de cerdo, los típicos y generalizados embutidos caseros, las gachas, ajoharina
y el vino, que no suele faltar como elemento
complementario de su gastronomía.
El
municipio forma parte de la zona de producción
de un producto que sobresale por su calidad: el Aceite
de Oliva Virgen Extra.