El municipio de Astudillo está ubicado en el sureste de la provincia de Palencia, “de Astudillo sale el sol” dice la canción popular, y confín de dos comarcas castellano-leonesas: el Cerrato y Tierra de Campos. Comparte con ambas sus particularidades paisajísticas: páramos calcáreos, ríos y arroyos junto a los campos de cereal. El río Pisuerga atraviesa su término municipal y pasa a unos cuatro kilómetros de Astudillo.
Como demuestra la arqueología ya había pobladores en el municipio de Astudillo en la época romana tal y como se puede comprobar en el asentamiento “la Tierra de oro” y en el despoblado de Valdeolmos. El Ayuntamiento de Astudillo lo forman la población del mismo nombre y el pequeño pueblo de Palacios del Alcor.
La actividad principal del municipio es la agricultura y los servicios. Tiene alojamientos rurales y dos restaurantes. Mucha gente que vive en Astudillo trabaja en la vecina ciudad de Palencia, Actualmente el término municipal está lleno de molinos de viento tecnológicos, también conocidos como parques eólicos que producen energía eléctrica limpia.
No está muy claro pero parece que el topónimo Astudillo podría provenir de Statilio Tauro, general romano que anduvo por esta región vaccea, o bien de los primeros repobladores “astures” que llegaron con el rey Alfonso III “el Magno”, en el s. IX. Otros estudios encuentran el origen en raíces vasconas y celtas (atz=peña y tud=cueva, refugio) que junto al diminutivo latino “ellum” nos resultaría el significado del nombre: “pequeño refugio en las alturas”.
Hacia el año 875 el rey Alfonso III repobló Astudillo, en el s. XI se cita a “Studellum” y a mediados del s. XII una “torre de Studello”, pues esta villa estuvo amurallada durante la primera época medieval.
Los caballeros de Astudillo recibieron del rey Alfonso VII privilegio de Fueros. Desde el s. XIV Astudillo se convirtió en un gran centro pañero, entre los que destacaban sus famosas capas de paño, cuyo auge duró hasta el s. XVIII.

Varias reinas ostentaron a lo largo de su historia el señorío de la villa. Así en el s. XII lo fue de doña Leonor de Aquitania, esposa del rey Alfonso VIII de Castilla, en el XIII lo sería de doña Berenguela, y más tarde de doña Violante, esposa del rey Alfonso X “el Sabio”. En el s. XIV fue señorío de doña María de Molina, quien sofocó un conato de ocupación por Juan Núñez de Lara, la cual otorgó a Astudillo el privilegio de rebajar el impuesto conocido como de la “martiniega”.
La población fue residencia habitual de Pedro I “el Cruel” y María Padilla, la reina sin corona, fundando ésta el Convento de Santa Clara, en el año 1353. Una hija de ambos, doña Beatriz, fue señora de la Villa hasta que Juan II instauró su Cancillería. A continuación Astudillo pasó a depender del Señorío de Ruiz Díaz de Mendoza, que luego heredarían los Condes de Castrogeriz.
En el año 1520 la villa se unió al movimiento comunero y en la Guerra de la Independencia destacó el famoso Juan Tapia, natural de Astudillo, que constantemente instigaría a las tropas francesas.

El famoso general Espartero estuvo en Astudillo durante la guerra Carlista acosando a Miguel Gómez, mariscal carlista.
Desde el año 1881, Astudillo ostenta el título de la Muy Noble e Ilustrísima Villa y en 1995 fue declarado Conjunto Histórico Artístico.
En el Ayuntamiento de Astudillo están censadas 1.163 personas. El pueblo conserva su antigua estructura medieval con calles laberínticas en algún caso, así como restos de su vieja muralla de la que formaba parte la única puerta de entrada que aún se mantiene: el Arco de San Martín, si bien la entrada más
habitual a Astudillo nos lleva hasta su bonita Plaza Mayor, recientemente restaurada, de planta rectangular con soportales de viejas columnas de piedra en dos lados de la misma. Junto a la plaza se ubica la Oficina de Turismo frente a la Iglesia de Santa Eugenia de impresionante planta y que cuenta con Museo Parroquial. Esta Iglesia fue patrocinada por la reina Berenguela al inicio del s. XIII, de esta época sólo queda la cabecera, el resto de la edificación es del s. XVI. Hay otro museo en el Convento de Santa Clara y Palacio de Pedro I el Cruel, donde haría residir a Doña María de Padilla, de mayor interés cultural sobre todo por el importante artesonado mudéjar, cuyo estilo también comparte la fachada. Además de estas iglesias existen en el casco urbano otras dos: la de San Pedro, de estilo ojival y Santa María con destacados retablos en ambos casos.
Fuera de la población se encuentra la Ermita del Santo Cristo de Torre Marte, en dirección Amusco, que conserva los únicos vestigios románicos que se pueden observar en este bonito pueblo. Y la Ermita de Valdeolmos, a 5 kms. en dirección a Palencia.

En un recorrido por sus calles llenas de historia y pasado más fructífero podemos encontrar caserones, en mejor o peor estado, de los siglos XVIII y XIX, y casas blasonadas, así como casas recientemente reformadas que mantienen sus fachadas de piedra y ladrillo antiguo. Destaca también la originalidad de sus grandes chimeneas redondas elaboradas con ladrillo. Pero una de las grandes sorpresas de Astudillo se encuentra precisamente bajo tierra. Muchas de esas casas ocultan bajo sus cimientos bodegas con arcos de piedra que pudieran enlazarse unas a otras y que a través de estos pasadizos, cercados por cada una de las propiedades, nos llevan a la mayor concentración de bodegas ubicadas en torno a los restos del Castillo de La Mota desde donde podemos observar una buena vista del pueblo y los campos que la circundan. Las bodegas son de ámbito privado, pero, a través de la oficina de turismo “Peso Quintalero”, se puede visitar alguna como la de la Peña Manguis.