El
Bajo Aragón es una comarca natural al
sur de la provincia de Zaragoza y al norte de
la de Teruel. Se extiende desde el río Ebro
hasta las últimas estribaciones del Sistema Ibérico.
Su amplio territorio, de unos 6.000 Km2 de superficie,
aparece surcado de Sur a Norte por los ríos Martín,
Regallo, Guadalope y Matarraña que desembocan en
el Ebro. Los ríos Aguasvivas, por el Oeste,
y Algars por el Este sirven de delimitación territorial
con las provincias de Zaragoza y Tarragona, respectivamente.
Su población actual es de unos 70.000 habitantes que
se dedica especialmente a la agricultura, la ganadería
y el comercio.
El Bajo Aragón presenta un paisaje típicamente
mediterráneo que, en buena parte, ha sido transformado
por una intensa actividad agrícola (cereal, vid, olivos
y almendros, fundamentalmente).
Es un territorio seco, con bajas precipitaciones, entre
350 y 400 mm. anuales y una altitud que oscila entre
los 300 y los 1.000 metros (en los puertos de Beceite)
sobre el nivel del mar.
En
el Bajo Aragón es todavía posible contemplar y
disfrutar de una diversidad de ecosistemas de gran valor
ecológico y ambiental en zonas áridas o esteparias (con
sus características "saladas" o lagunas de carácter
endorreico), zonas húmedas (ríos, lagunas y embalses como
el Mar de Aragón en el río Ebro) y montes
de espesa vegetación en los que predomina el pino carrasco.
En estos ecosistemas tanto la flora como la fauna poseen
una riqueza y diversidad poco habituales en muchas zonas
de nuestra península.
Las primeras ocupaciones bien documentadas tienen lugar
a partir del Epipaleolítico y Neolítico, época
en la que se sitúan las magníficas muestras de arte rupestre
levantino existente en distintas zonas de la comarca.
El Bajo Aragón conserva una gran riqueza arqueológica
como consecuencia de la densa ocupación de su territorio
desde la Prehistoria reciente a nuestros días,
siendo especialmente significativas e importantes las
épocas ibérica y romana.
La organización municipal
y administrativa del territorio actual data de la reconquista,
entre los siglos XII y XIII, con un especial papel desempeñado
por las órdenes religioso-militares (Calatravos, Temple,
del Hospital, Santiago, etc.). Los siglos XVI y XVII fueron
de especial apogeo económico y cultural que en algunas
zonas se prolongó a lo largo del XVIII gracias a los beneficios
obtenidos del cultivo del olivo.
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