Buscador de alojamientos  
 
  RUTAS TURÍSTICAS POR ESPAÑA MUNICIPIOS Y AYUNTAMIENTOS DE ESPAÑA ESPACIOS NATURALES PROTEGIDOS FERIAS, CONGRESOS Y FESTIVALES DE ESPAÑA FERIAS Y CONGRESOS DE ESPAÑA

Koinecommerce tienda online

 
 



Direcciones de interés Marcas de Calidad de PRODUCTOS AGROALIMENTARIOS de España.

Descripción | Vínculos | Reglamento | Empresas | Municipios | Localización
Vínculos del producto de la Marca de Calidad:

La zona de producción de la Marca de Calidad ACEITE DE L´EMPORDÀ u OLI DE L´EMPORDÀ comprende los terrenos ubicados en los municipios de las comarcas de L'Alt Empordà y El Baix Empordà, principalmente, y algunos municipios limítrofes de las comarcas de El Gironès y El Pla de l'Estany. Todos pertenecen a la provincia de Girona, situados en el extremo norte de la Comunidad Autónoma de Cataluña.

La superficie de cultivo de olivar de L'Empordà, es una de las más antiguas de Cataluña, con una superficie total de 2.632,3 ha.

Las temperaturas se moderan por el efecto regulador del mar, siendo la temperatura media anual de 14,6ºC, y con una precipitación media de 550  mm en el litoral y 850 mm en el interior.

El régimen de vientos está dominado por los vientos de componente norte: la tramontana. Es un viento siempre seco que puede llegar a ser, en ocasiones, muy violento. Éste es uno de los factores principales que caracterizan el clima de L'Empordà.

Podemos concluir que las particularidades del entorno natural y de cultivo de la zona afectan directamente al ciclo biológico del olivo y, como consecuencia, también al aceite obtenido de su fruto, la aceituna, y le confiere unas características positivas que lo distinguen claramente del producido en otras zonas olivareras.

La zona geográfica delimitada tiene un clima mediterráneo, como la mayoría de las zonas de cultivo del olivo, pero a diferencia del resto, las particulares características orográficas de este territorio, hacen que se cree un microclima especial.

La mayor parte del cultivo del olivo de L´Empordà se da sobre suelos pobres, ligeros y de reacción ácida o neutros procedentes de esquistos o rocas graníticas, a diferencia del resto de las zonas olivareras donde el suelo suele ser arcilloso, de reacción alcalina y procedente de rocas calcáreas. Este tipo de suelos de origen granítico favorecen la acumulación de polifenoles en el aceite, principalmente en años poco lluviosos o con una fuerte incidencia de la tramontana en la época de maduración, efecto que se suma al de las condiciones climáticas ya mencionadas.

 

Historia del olivo y el aceite en el Oli de l´Empordà.-

Las primeras muestras de olivos encontradas en el Empordà son de finales de la Edad del Bronce.

En el 600 a.C., durante la segunda oleada de colonización griega, se fundaron las colonias griegas más occidentales del Mediterráneo hasta hoy conocidas: Empúries y Roses. Las dos situadas en la comarca de L'Alt Empordà.

En el s. VI a.C. se extiende el cultivo del olivo en Grecia y se empieza a exportar el aceite. Al mismo tempo se colonizan Empúries y Roses, luego es lógico pensar que también se exportó el cultivo del olivo, hecho que nos corrobora la arqueología en el caso de Empúries.

Como señalan algunas fuentes antiguas, la zona de influencia de Empúries fue el proveedor de Atenas. De hecho, el yacimiento ampurdanés del Puig de Sant Andreu, en Ullastret, conserva numerosos vasos griegos del tipo llamado Sant Valentí (siglos V-IV a.C.) con la decoración de la hoja y la flor del olivo.

Algunos yacimientos de la zona de Empúries (Peralada, Mas Castellar en Pontós, Creixell) actuaron como centros de acumulación agrícola del territorio, y los yacimientos cerca de Garrigàs, Borrassà, Vilafant eran los centros productores.

La extensión del cultivo del olivo aparece, pues, asociada arqueológicamente en L'Alt Empordà a la civilización griega y romana.

El olivo, en L'Empordà durante la Edad Media, no está documentado. Sabemos que los monasterios benedictinos como Sant Quirze de Colera o Sant Pere de Rodes tuvieron grandes extensiones de terreno cultivado que trabajaban sus siervos y que con mucha probabilidad había plantaciones de cepa y olivo, como nos lo demuestran los dibujos encontrados en las biblias y sacramentarios de la época.

Durante los s. IX-XI, se crearon pueblos y lugares nuevos. En L'Alt Empordà todavía hoy se conservan lugares cuyo nombre está relacionado con olivos, por ejemplo, la iglesia de Sant Nazari de les Olives, cuya documentación se remonta al año 1017 y dos agregados llamados, Les Olives, uno, dependiendo del municipio de Peralada y el otro L'Oliva del Far.

Hasta la mitad del siglo XIX, según el autor ampurdanés Juan Tutau, el olivo era entonces una buena inversión. Como ejemplo podemos decir que el Dr. Compte escribe en su libro que en el pueblo de Llers llegaron a trabajar en este siglo más de noventa almazaras.

El crecimiento del olivo en los siglos XVIII y XIX es espectacular. Por ejemplo en Cadaqués, en 1738, había un molino de aceite, y en 1800 ya había ocho. Entre Peralada y Llançà en esta época se plantan muchos olivos, según queda reflejado en los catastros.

A finales del siglo XIX L'Alt Empordà conoció la plaga de la filoxera, que obligó a arrancar casi la totalidad de las viñas de la zona. Muchas extensiones de viñas arrancadas fueron sustituidas por olivares.

A partir de la segunda mitad del siglo XX y poco a poco, después de la terrible helada de febrero de 1956, en que murieron una parte de las extensiones de olivos de la comarca de L'Empordà, el olivo entró en crisis, no sólo por las malas cosechas a causa de las plagas, sino por la mala economía de la época, lo costosa que era la recolección, el cambio de cultivo en árboles frutales y la llegada del turismo.

Poco a poco, a partir del último cuarto del siglo XX, se empezaron a combatir las plagas y se empezaron a constituir las almazaras en cooperativas y la molienda colectiva.

Actualmente L'Empordà ha incrementado la calidad de su aceite e invierte grandes esfuerzos por posicionar el producto en el mercado internacional con la solera y tradición que caracteriza a un territorio que ya lo conocía hace más de 2.500 años.

Federico García Lorca escribió el siguiente verso:

Olivos de Cadaqués; ¡Qué maravilla! ¡Cuerpo barroco y alma gris!.

 




 

pie